Perspectivas económicas para España (2º trimestre de 2026)
Crecimiento sólido, pero con riesgos crecientes
La economía española continúa mostrando una capacidad de resistencia superior a la de la mayoría de los países de la eurozona. Los datos disponibles al cierre del segundo trimestre de 2026 confirman que España sigue creciendo por encima de la media europea, apoyada principalmente en el consumo interno, el turismo, exportaciones (servicios), el mercado laboral y la inversión vinculada a los fondos europeos.
Sin embargo, ¿es sostenible este modelo de crecimiento? el escenario para la segunda mitad del año es más complejo. La persistencia de tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía (mayores costes), la progresiva retirada del impulso extraordinario de los
fondos Next Generation (menor dinamismo industrial europeo) y una competencia global cada vez más intensa, hacen prever una moderación del crecimiento.
PIB:
España seguirá liderando el crecimiento europeo
La mayoría de organismos internacionalescoinciden en que España volverá a situarse entre las economías con mayor crecimiento de la eurozona durante 2026.
Las previsiones actuales muestran cierta dispersión: entre 2.1 (FMI) y 2.6 (Gobierno de España).
Aunque existen diferencias entre instituciones, todas coinciden en un aspecto fundamental: España crecerá aproximadamente el doble que la media de la zona euro, cuya expansión apenas ronda el 1 %.
Los principales motores siguen siendo:
- fortaleza del consumo privado;
- creación de empleo;
- inversión empresarial apoyada por los fondos europeos;
- recuperación de la inversión pública;
- buen comportamiento del turismo internacional.
- exportación de servicios.
En cambio, el sector exterior sobre todo la exportación de bienes (la exportación de bienes incluye productos físicos como maquinaria, automóviles o productos industriales. La exportación de servicios engloba actividades como turismo, consultoría, transporte o servicios digitales) empieza a mostrar un menor dinamismo debido a la desaceleración de algunos socios comerciales europeos y a un comercio internacional más incierto.
Inflación: vuelve a convertirse en el principal riesgo
Después de la moderación observada durante 2025, la inflación vuelve a mostrar cierta presión al alza.
Los principales factores son:
- incremento del precio del petróleo;
- mayor coste del gas natural;
- tensiones en las rutas marítimas internacionales;
- conflictos en Oriente Medio, especialmente relacionados con Irán y el estrecho de Ormuz.
Aunque la inflación subyacente continúa relativamente controlada, el componente energético vuelve a introducir incertidumbre sobre los costes empresariales y el poder adquisitivo de las familias.
Para muchas empresas esto significa:
- aumento de costes energéticos;
- mayores costes logísticos;
- presión sobre márgenes;
- dificultad para repercutir completamente dichos incrementos al cliente final.
Empleo: continúa siendo uno de los puntos fuertes
El empleo mantiene una evolución favorable.
Las previsiones apuntan a:
- crecimiento del empleo cercano al 2 % durante 2026;
- reducción gradual de la tasa de desempleo hasta aproximadamente el 10 %;
- aumento continuado de la afiliación a la Seguridad Social.
Este comportamiento explica buena parte de la fortaleza del consumo privado, que continúa siendo el principal motor del crecimiento económico español.
No obstante, siguen existiendo importantes retos estructurales:
- baja productividad;
- dificultades para cubrir perfiles técnicos;
- envejecimiento de la población;
- elevada temporalidad en algunos sectores.
Inversión: todavía positiva, aunque pierde intensidad
La inversión continúa creciendo gracias a:
- ejecución de fondos europeos;
- digitalización;
- transición energética;
- modernización industrial.
Sin embargo, comienza a observarse una cierta desaceleración respecto al fuerte impulso de los últimos ejercicios.
Las empresas están siendo más prudentes debido a:
- incertidumbre internacional;
- tipos de interés todavía relativamente elevados;
- mayor dificultad para prever la evolución de la demanda.
A medio plazo será fundamental sustituir el efecto temporal de los fondos europeos por inversión privada sostenible, especialmente en innovación, tecnología e inteligencia artificial.
Tensiones geopolíticas: el mayor factor de incertidumbre
El principal elemento de riesgo para la economía mundial ya no es la demanda, sino la geopolítica.
Entre los factores que actualmente generan mayor incertidumbre destacan:
- conflicto en Oriente Medio;
- riesgo sobre el suministro energético;
- tensiones comerciales entre Estados Unidos y China;
- reorganización de las cadenas globales de suministro;
- incremento del gasto europeo en defensa.
Para España, cuya dependencia energética sigue siendo elevada, cualquier alteración importante en el precio del petróleo o del gas puede traducirse rápidamente en mayores costes de producción y menor crecimiento económico.
Conclusión
La economía española afronta la segunda mitad de 2026 desde una posición relativamente favorable. El crecimiento continúa siendo sólido, el mercado laboral mantiene una evolución positiva y la inversión sigue aportando dinamismo a la actividad económica.
No obstante, el escenario internacional aconseja actuar con prudencia. La persistencia de la inflación energética, las tensiones geopolíticas y el progresivo agotamiento del impulso extraordinario de los fondos europeos apuntan a una moderación del crecimiento durante los próximos trimestres.
La fortaleza de una economía no se mide únicamente por la evolución del PIB, sino también por la capacidad de sus empresas para generar valor, invertir, innovar y competir de forma sostenible a largo plazo. En un entorno en el que el crecimiento económico ya no garantiza automáticamente una mejora de la rentabilidad, la capacidad para anticipar riesgos será tan importante como la de generar nuevas ventas.
¿Qué deben hacer las empresas?
Las empresas que sepan combinar crecimiento, eficiencia operativa, solidez financiera y una gestión avanzada del riesgo estarán mejor preparadas para afrontar un entorno económico cada vez más complejo y cambiante.
En un escenario de crecimiento moderado e incertidumbre elevada, la planificación económico-financiera adquiere una importancia estratégica.
Por ello, recomendamos:
- Revisar periódicamente la tesorería y las necesidades de liquidez.
- Controlar la evolución de los márgenes comerciales y de los costes.
- Analizar el nivel de endeudamiento antes de acometer nuevas inversiones.
- Aprovechar las ayudas públicas y líneas de financiación todavía disponibles.
- Continuar invirtiendo en digitalización, innovación y mejora de la productividad.
- Diversificar clientes, proveedores y mercados para reducir la exposición al riesgo.
En JAC Consulting ayudamos a las empresas y autónomos a transformar la información económica en decisiones estratégicas. A través de nuestros análisis económico-financieros, informes de segunda opinión, cuadros de mando integrales y otras herramientas de gestión, proporcionamos a empresarios y directivos la información necesaria para anticiparse a los riesgos, mejorar la rentabilidad y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado.
Porque una empresa con información fiable toma mejores decisiones y está mejor preparada para crecer, incluso en los momentos de mayor incertidumbre.
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